¿Porque los niños y niñas son invisibles en nuestra sociedad?

No existe una respuesta simple y única para esto, porque tampoco es tan cierta la afirmación. Nuestros niños y niñas se hacen ver para algunas cosas y para otras no.

Son visibles, por ejemplo, para el consumo. La publicidad que apunta a sus mentes y emociones nos inundan en diversas épocas del año, como en esta misma fecha, con ropa de marca, juguetes de moda, tecnología y una infinita vitrina comercial.

Después del bombardeo de ofertas, el trabajo del mercado está hecho. Ha instalado el deseo y la necesidad, para así lograr que cada niño o niña de este país tenga su día para canalizar amor a través de cosas, muchas veces costosas, de manera que aumentan endeudamiento en nuestras familias. Cosas que con el tiempo de seguro serán olvidadas para ser suplantadas por otras nuevas en la repetición del ciclo en diciembre.

Pero al día siguiente…nuestros niños y niñas siguen ahí, están en lo cotidiano, muchos en el silencio de un “salga de aquí que son cosas de grandes” o un “cállese que no ve que estoy hablando yo”. Niños y niñas que no están presentes para las decisiones que les competen y afectan, niños y niñas que no se sientan en la mesa de “los grandes”, sino “en la del pellejo”.

Son niños y niñas que habitualmente no son escuchados en los reclamos más básicos y profundos de su día a día. En el reclamo de tiempo para jugar, compartir su mundo y emociones, aunque sea por unos minutos, torciendo el cansancio adulto de un día lleno de labores y responsabilidades, esas que no nos permiten ver que nuestros niños y niñas están ahí, pidiendo que ingresemos a su mundo y no al revés.

¿Cuántas veces le pedimos a niños y niñas comportarse como adultos para ser incluidos y hacerles visibles? Pareciera que en la cotidianidad sólo los vemos cuando se parecen a un adulto, cuando hablan y se comportan como adultos, cuando no gritan, no corren y no saltan como adultos, cuando aprenden a ocultar sus emociones, se vuelven taciturnos pero correctos, disciplinados y disciplinadas… Solo los vemos y aceptamos cuando se parecen a nosotros y nosotras… Grises y violentos, seres en la inmediatez y la sobrevaloración del éxito.

Piensa como niño y niña, actúa sin prejuicio, se solidaria y solidario como lo eras en la niñez, otorga tiempo y conversa con ellos y ellas. No se los regales a las pantallas, celulares o computadores. Otórgales valor por ser niños y niñas, solo por eso, dales seguridad desde tu cariño y respeto y aprende de los que tienen para enseñarte. Podemos transformarlo todo, podemos cambiarlo todo, aún es tiempo.

En una sociedad violentamente patriarcal, donde reina el consumo y el mercado, defendamos un barrio y una población donde a niños y niñas les vemos cada día como parte de nuestras comunidades, en sus sueños y en su libertad, en sus derechos sin mediar deberes, niños, niñas y niñes visibles en sus potencialidades, no solo en sus carencias; niños y niñas que jueguen libres y se desarrollen en plenitud.

¡EN EL CONSUMO NO ESTA LA FELICIDAD!

MOVIMIENTO POR LA NIÑEZ JUEGA LIBRE

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