Mirada desde nuestro territorio para el Chile después de mayo

Como en la revuelta popular del 18 de octubre de 2019 y en el plebiscito del 25 de octubre de 2020, el pueblo se volvió a expresar en las elecciones de mayo de 2021 en favor de un cambio profundo al modelo neoliberal. Las fuerzas políticas que lo han sostenido y fortalecido por los últimos 30 años se quedaron sin los votos y por tanto vimos una derrota de proporciones de la derecha y la ex Concertación.

Vieron cómo les arrebataron el poder en municipios relevantes, de lo cual en Asamblea Barrio Brasil fuimos testigos. Dejando un largo historial de represión, particularmente en contra de secundarias y secundarios de la comuna, expulsamos a Felipe Alessandri, quien además comparte domicilio político con el asesino que está en La Moneda.

Si bien esto puede ser parte del efecto pendular, que impulsa en dirección a la izquierda el rechazo al desastroso gobierno de derecha, la llegada de Irací Hassler y de otras candidaturas de un sector antineoliberal dan la oportunidad para que desde los territorios organizados exijamos con más esperanzas espacios de dialogo, participación y decisión.

En tanto, en la Convención Constitucional la derecha se quedó 37 escaños de un total de 155 y, por lo tanto, sin su preciado tercio, instrumento con el que pretendía bloquear cualquier iniciativa en favor de los cambios que el país necesita. Entre los derrotados también se cuenta la ex Concertación, que -cómplice del fortalecimiento del modelo heredado de la dictadura- se quedó con apenas 25 asientos (solo uno de ellos, de la DC).

El achique de cancha tuvo lugar gracias al ingreso de representantes del pueblo organizado, que sobre un trabajo de base y de movimientos sociales se aventuraron exitosos en la lucha por cupos en la Constituyente, ya sea en la red de la Lista del Pueblo, en listas de independientes y como independientes en la lista de Apruebo Dignidad.

Así vemos como representantes de luchas locales de distintos rincones de Chile, de organizaciones medioambientales, de organizaciones feministas, de la lucha de los pueblos originarios y de luchadores con una identidad fuertemente arraigada en la revuelta popular tienen una voz fuerte en este proceso que recién parte.

En este escenario, hay varios asuntos que consideramos importantes y urgentes de abordar. Las fuerzas populares y antineoliberales de la constituyente deben exigir la libertad de todas y todos los presos políticos y justicia a las víctimas de la violencia del Estado, como requisito mínimo para esta deliberación democrática. 

Adicionalmente, deben trabajar por el desarrollo de un reglamento que supere las trabas amarradas a la ley 21.200, atendiendo a las exigencias mínimas de participación, de manera que el pueblo pueda hacer efectiva las demandas largamente sentidas y claramente expresadas en la protesta popular.

En esa misma línea, como organización territorial asumimos compromisos frente al nuevo escenario político. Así, ya trabajamos en la exploración de formas de articulación que permitan una mayor incidencia de nuestro territorio en el proceso, sumando fuerzas a la vocación de poder que el pueblo ha expresado en este proceso de elecciones y desde el 18 de octubre de 2019.

Lo anterior, decididos a mantener el trabajo desplegado hasta ahora en el territorio, lo que incluye actividades que buscan contribuir a la politización en el barrio, la solidaridad entre pares, el vínculo con otras organizaciones y, por supuesto, la protesta popular, todo lo cual nos parece fundamental en la lucha continua contra la hegemonía neoliberal.

Porque somos conscientes de que este es solo un paso. Aquellos que fueron derrotados en las urnas aún cuentan con herramientas, como la represión, sus enormes capitales y los privilegios asociados, para seguir en la defensa de este modelo que, aunque hoy más deslegitimado que ayer, sigue vigente. En tanto, como pueblo estamos llamados a mirar con ojo crítico la baja participación y lo que eso implica, así como la ausencia de proyecto popular que nos permita superar el capitalismo, el patriarcado y todas aquellas estructuras que nos oprimen.

En ese marco, invitamos a vecinos y vecinas a que se sumen a este esfuerzo horizontal, que queda dotado de un poco más de esperanza, dada la nueva y nítida expresión de clamor del pueblo por un cambio que nos conduzca al país que anhelamos.

Asamblea Bario Brasil
¡Solo en el pueblo confiamos!

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